jueves, 6 de mayo de 2010

Itinerario Monástico - La Collatio.

Material preparado para la Fraternidad Monástica Virtual www.lahesiquia.wordpress.com

Aportes para el desarrollo de la collatio monástica.

La Palabra de Dios fue comunicada a un colectivo, el pueblo de Israel, no a un individuo.

Las Escrituras leídas, reflexionadas, meditadas y rumiadas en comunidad enriquecen a las monjas y los monjes; que encarnan en el silencio y la soledad del recinto monástico, a la Palabra salida del Padre (Lc. 1,26-38; cf. Jn. 1,14; Lc. 11,27).

Leemos la Palabra de Dios en la lectio divina y somos leídos por la Palabra de Dios en la collatio comunitaria (Is. 55,10-11). Los monjes y las monjas, somos incorporados e incorporadas a la historia del pueblo de Dios.

La conversación sobre la lectio y la comprensión de la Palabra compartida en comunidad, es una experiencia pascual, donde los monjes y las monjas, sentimos que arde la llama de la fe en nuestros corazones y nuestros ojos se abren a la experiencia del encuentro con el Resucitado hecho sacramento en los hermanos y las hermanas (Lc. 24,13-32).

En cuanto depositaria del Mensaje Divino, la comunidad monástica lo ofrece a la humanidad de su tiempo (Jn. 1,38-39; cf. Lc. 24,33-35).

En la tradición monástica, la collatio, ha sido la enseñanza que impartía los Padres espirituales a sus discípulos. Generalmente, el centro eran las Escritura:

“Un día en que salió el abad Antonio, vinieron todos los monjes y le pidieron una conferencia. El les habló en lengua copta como sigue: -Las Escrituras bastan realmente para nuestra instrucción. Sin embargo, es bueno para nosotros alentarnos unos a otros en la fe y usar de la palabra par estimularnos. Sean, por eso, como niños y tráiganle a su padre lo que sepan y díganselo, tal como yo, siendo el más antiguo, comparto con ustedes mi conocimiento y experiencia” (Vida de Antonio escrita por Atanasio).

“Desde los principios, acostumbraban todos los días por la tarde, después del trabajo y la refección, sentarse juntos y discutir sobre las Escrituras” (extraído de la Regla de Pacomio).

“Si, pues, alguno de ustedes juzga que le falta ciencia, expóngalo en la búsqueda común; si aparece algo difícil u oculto, es más fácil que se esclarezca cuando varios están conversando juntos, ya que sin duda Dios concede a los que buscan la gracia de encontrar … Así como a nosotros nos urge la necesidad, y pobre de mí sino evangelizara, también ustedes corren un peligro semejante si dejan de interrogar y buscar …” (Regla de Basilio).

La collatio estaba orientada a desarrollar en la comunidad monástica el amor a la verdad contenida en las Escrituras y las enseñanzas de los Padres antiguos, buscando transmitir sabiduría, del maestro al díscípulo, y generar en éstos la experiencia con el Misterio Divino.